BAJO UN CIPRES

Estas son las historias de un viejo hippie venido a menos.

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. Page copy protected against web site content infringement by Copyscape

Enlaces

Inquietud

Opinión

Interés

Entorno

De lectura

Belleza

información

SANT JORDI

20080423235826-rosa-blanca-01.jpg

 

 

    La primera semana no adelgacé nada, el cinturón seguía prieto en el mismo eslabón y parecía que no había nada que hacer, que mi metabolismo estaba enquilosado. Amara, sabiamente y con la frialdad profesional que le caracteriza, me dijo que era la edad, que los años también pesaban y mi organismo respondía tarde y mal. No sé si fue su dictamen o la casualidad, pero al día siguiente, solo levantarme, había perdido cuatrocientos gramos. Han pasado cinco semanas de cuando comencé y ya llevo cuatro kilos. No está mal, me digo, para un hombre hipotecado por la edad. Mi intención era conseguir perder medio kilo por semana al principio para ir disminuyendo paulatinamente esta cantidad. Es lo que suele suceder, al principio bajas rápido pero luego tienes menos por perder y lo que hay está más enquistado.

    Cuatro kilos y sigo imparable. Lo noto en mi cuerpo: ando más ligero, respiro mejor, duermo de un tirón y me canso menos.

    Tampoco estaba tan gordo, no sé que me dio, pero mira... no está nada mal.

    ¡Ah! Sí, ya recuerdo... el camino de Santiago. Pensé que con la tripa que llevaba no podría hacerlo.

 

________________________________________________

 

 

    En el amor, como en casi todo, hay quien parece tenga mucho que ganar y poco que perder, y también quien todo lo contrario, todo depende del bagaje del enamorado. Y digo parece porque no lo es.

    Soy un hombre afortunado. Tengo mucho que ganar y nada que perder, en cambio mi bagaje es abundante.

    En el amor, como en casi todo, la realidad es que siempre hay mucho que ganar y una sola cosa que perder: la duda.

 

    La primera vez fue hace mil años, y el amor hizo que siguiera a Ángela al fin del mundo, hasta Cachemira; la segunda fue con Mónica, y por vez primera una mujer me hizo sentir hombre en todo. Lo mismo que sentí aquella tarde con Amara...

    - Pau, la primera vez, durante aquella cena, pensé que estaba frente un estúpido prepotente; llevabas una máscara de dureza y frialdad que asustaba. Después me llamaste... Y me pregunté: ¿qué quiere este hombre de mí? No me gusta ni siento nada por él. Pero como no tenía nada que hacer ni perder acepté la invitación. Y en el café de la Opera te abriste, tu voz temblaba y me contaste tu vida, te sentí fuerte pero vulnerable, humano... y me enamoré-

    Recuerdo aquella preciosa tarde cuando le conté una parte de mi historia, suculentamente endulzada y convenientemente aguada para hacerla más digerible. Y recuerdo su mirada de asombro e incredulidad ante aquel hombre que desnudaba sus sentimientos, que se deshacía de su escudo sin pudor, que se mostraba tal cual, con sus debilidades y sus fortalezas.

 

    El amor no tiene reglas ni fronteras, se describe con el sentimiento; y cuando éste utiliza palabras, pueden ser bellas o feas, dulces o ásperas... da lo mismo.

    El amor no entiende de convenciones, no puede ceñirse a protocolos ni correctores; tampoco entiende de estilos de escritura porque ésta no es suficiente para describirlo, sólo puede intentarlo con más o menos fortuna. No existen palabras que describan lo que el hombre siente cuando sueña que está con su amada.

 

    Yo tampoco deseo lo convencional, lo cómodo, lo suave y lo bonito por encima de lo verdadero; pero no debemos olvidar que, a veces, pocas... lo verdadero puede coincidir con lo convencional, lo cómodo, lo suave...

    Mas enséñame un camino largo, rocoso y empinado en el que pueda caer y matarme; que seguro será el que tome antes que el corto y fácil.

 

23/04/2008 23:58

Comentarios » Ir a formulario


Autor: Luna

Buenos días...
Lo primero, gracias por la rosa.
¡¡¡Hijopordios!!! con cuatro kilos menos te veo cn el tu - tú dando pasos de baile por el salón de casa.

Saludos

Fecha: 24/04/2008 09:30.



Autor: pau

Y espérate... porque resulta que he perdido tanto colesterol que ahora debo hacer ejercicio. Me he apuntado a un gimnasio.

JA!
la ROSA BLANCA está dedicada a una persona en particular.
Lo siento.

Fecha: 24/04/2008 09:40.


gravatar.com
Autor: carlos martinez

Yo mido mis delgadeces por los agujeros del cinturón. En una temporada lo aprieto hasta 4 agujeritos a cuenta del baile. El peso lo tengo controlao, lo que odio es que me empiece la barriguita.
La historia de amor, preciosa y sin comentarios.

Fecha: 25/04/2008 00:47.


gravatar.com
Autor: giovanni

En el amor hay también mucho que perder. Desgraciadamente, desafortunadamente, lastimosamente. Pero así es la vida. Tal vez no para ti sino para mí y un par de otros.

Confieso que he vivido o una cosa similar dijo Pablo Neruda. Escribió un par de poemas preciosas sobre el amor (20...) y fue un desastre en el amor, para una de sus mujeres y su hija que no solo no reconoció sino también hizo desaparecer de su mundo poético de amor... hasta que alguien descubrió la tumba de la pobre en un cementerio en Holanda.

Ay, Pau, hay tantas historias de amores infelices que me encanta leer tus historias felices.

Un abrazo

Fecha: 25/04/2008 11:19.



Autor: Luna

Pues a mi me pasa igual que Giovanni,´soy una del par y encima me quedo sin rosa.
¿será posible?

Fecha: 25/04/2008 12:06.



Autor: pau

Pasa que algunos se complican la vida. Si leéis bien el tema os daréis cuenta que se puede amar de nuevo sin perder lo antiguo, todo es amar y punto, adaptarse al tipo de amor. Después, poco a poco, el entorno se adapta a lo nuevo. El truco es que sea tan poco convencional como uno mismo.
No se puede estar y no estar, poseer y no ser poseído, leer el alma del compañero y, a la vez, ser opaco a su mirada.

Neruda... Los grandes hombres suelen adolecer de lo que poseen los pequeños. Eso nos enseña que lo de grandes les viene muy grande, como que los pequeños no lo somos tanto.
Un abrazo a todos, incluido al de las delgadeces... cuatro eslabones son la leche, en caso que los perdiera iría al médico cagando leches.

Fecha: 25/04/2008 14:31.



Autor: Trini

Creo que con la edad, cada vez hay menos que perder en el amor y, quizá, más que ganar.

De los kilos no hablo. Rn un año he puesto 5 y no tengo ni voluntad para perderlos. Pásame la dieta:):)

Un abrazo Pau. Me llevo la rosa

Fecha: 26/04/2008 12:36.



Autor: pau

¿La dieta?
Te reirías.
Solo he dejado parte del vino, la cerveza diaria -una o dos, según el caso- y las patatas.
Ahora dejaré parte del pan y sólo comeré pasta un día a la semana.
Y es que me voy animando.

Fecha: 27/04/2008 00:53.


Añadir un comentario




No será mostrado.







Estadisticas visitas
Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con iCities, 1001 relatos y el I Encuentro Rural de Blogs.]