
La fiesta ha sido un éxito tanto para nosotros como para los chavales y sus familias. Todo el mundo ha participado en ella, hasta los vecinos... Vino la televisión, la radio...
Terminamos agotados de hacer bocadillos, servir bebidas, repartir premios, organizar partidos... de que todo funcionara correctamente.
Ha valido la pena.
Me acerco a un grupo de jovencísimas madres. Necesito su ayuda para poner en vereda a sus chavales. Son guapas y muy cultas, visten con desordenada y desenfadada elegancia; están hablando de niños y su educación, de comidas y, supongo, de trapitos...
Y recuerdo que nuestras compañeras, cuando coincidían, su conversación giraba alrededor de la literatura, la política y el sexo, mucho sexo; eran expertas en eso, tanto que no conozco ninguna que les llegue a la suela de sus zapatos. O sí... tal vez mi amiga C, que entre sesión de sexo y sesión de divertida plática, hablábamos de economía y política. C es una esponja de conocimientos, discreta y receptora cuando no conoce, pero dura e intervencionista cuando sabe de qué se habla.
Vienen a comer con nosotros José y Mónica. Ven jugar a nuestro hijo, tan elástico, rápido y hábil como Albert. Durante la sobremesa hablamos de política y literatura, de Roth, de Conrad y su “El corazón de las tinieblas”. Y les enseño el blog de mi amigo repleto de fotos de Kenya, les hablo del vagabundo y su viaje por el río Congo... Y Mónica me dice que le gustaría conocerlo.
- Si tengo ocasión lo haremos-
El viernes vino a cenar una amiga de Al. Hablamos de la actual crisis y de la que se avecina.
Curioso lo enterados que están, el análisis tan perfecto y meticuloso, lo mucho que profundizan sobre el tema, sin la pasión cegadora de la ideología que arrastran.
Y Al me pregunta qué solución le daría al problema de la falta de alimentos.
- Habéis visto lo sucedido en Barcelona, como en una ciudad tan grande y poblada ha descendido el consumo del agua por debajo de lo que se quería recortar. La sociedad es mucho más madura que sus gobernantes, sabe adaptarse a las necesidades siempre y cuando no sea soliviantada. ¿Qué solución se le debe dar a la falta de alimentos? La misma que con la del agua. Eso sí, con los alimentos será necesario hacer una especie de racionamiento. De lo contrario nos encontraríamos con personas con una alimentación descompensada. Ya sabéis que no se trata de comer más o menos, sino lo justo y bien.
De alimentos hay, el problema es donde están y lo que a cambio quieren sus dueños. Los gobiernos deben hacer su trabajo que es regular y administrar. Eso será pasajero, hasta que los diferentes gobiernos se organicen y combatan la especulación con los alimentos, y que los gremios y sindicatos monten cooperativas y el campo europeo vuelva a ser productivo.
También habéis visto lo que sucede en Cuba. Las cartillas de racionamiento han conseguido que todo el mundo coma de manera equilibrada sin dejar de ser felices por ello-
Y ellos me hablan de los hidrocarburos, de la gran cantidad de grano que se desvía hacia las refinerías...
- Eso es una falacia, una mentira... el aceite vegetal siempre será más caro que el hidrocarburo y no se le podrá añadir ningún impuesto. La solución podría ser el alcohol y sus excedentes de producción, pero sólo es una solución práctica para un tipo de transporte bien localizado y controlable, con puntos de aprovisionamiento particulares. El público es uno de ellos. El aceite es un error a menos que se utilice una variedad cuyo cultivo no estorbe el alimentario. La Jatropha es un buen ejemplo-
¿Y quién les convence que unir el problema alimentario al energético es una falacia? Sencillo, con sólo nombrar a Bush es suficiente, le odian tanto que lo creen capaz de las vilezas más salvajes e inhumanas. Les dices que los EEUU son los promotores de la energía del biodiesel y ya es suficiente.
¿Qué negocio hay escondido tras ello? La especulación alimentaria.
¿Quiénes están detrás de los grandes negocios del grano? Las grandes multinacionales norteamericanas.
Tampoco es necesario engañarlos, ya que todo lo que digo está basado en certidumbres contrastadas. ¿Será cierto, entonces?
Solo en parte. Las grandes corporaciones necesitan que el imperio mantenga el poder a toda costa, es el garante de su continuidad y de su preponderancia. Tal como está el mundo y la competencia, el truco es mantener bien controlados los sistemas productivos de alimentos. El que tiene el alimento tiene el poder, de eso no hay duda.
China, Pakistán, Indonesia... a esos no les hace falta, se autoabastecen. La India, Sudamérica, Europa, Japón, etc. serán el problema. La primera dará el susto más grande y tal vez el que desequilibre la balanza. Cientos de millones de seres hambrientos y desesperados en una sociedad formada por castas y con desequilibrios sociales abismales... no me gustaría estar, dentro de relativamente poco, en la India.
Los economistas, analistas y financieros de las grandes corporaciones se equivocan. El futuro, mal que les pese, no son ellos; está en Oriente y en manos extrañas, gente que no desea ni necesita la negociación.
Y me hablan de inmoralidad, de que se deberían perseguir las especulaciones con los alimentos... Y los miro fijamente y me río.
- Me habláis así porque no disponéis... pero de tener dinero y estar inmersos en el mundo de los alimentos... ¿qué haríais de encontrar un chollo? No, no me respondáis, no hace falta; lo sé perfectamente. Igual que los que han especulado con la vivienda consiguiendo que se pusiera a unos precios ficticios. Ahora me decís que se debe perseguir; pero, de haber podido y al encontraros con la posibilidad siendo vuestro negocio y modo de vida... ¿no os hubierais aprovechado?-
Pero bien... este es un tema más adecuado para Un gato...
Autor: Luna
Fecha: 29/04/2008 12:16.
Autor: pau
Fecha: 29/04/2008 13:46.