

Escribo de seguido en mi nuevo... “sitio personal”. Aprovecho que, de mi cabeza, las ideas y la memoria fluyen sin parar, como si de un estallido se tratara, igual que si hubiesen estado comprimidas como el vapor en una caldera de presión. De vez en cuando recuerdo anécdotas divertidas, inofensivas; otras veces el relato me fascina hasta el extremo de no poder dejar de editar una parte de él en este blog tan pausado y autocensurado.
Mi paseo por el Arco de Triunfo hizo que recordara la bicicleta y el coche que compré al poco de salir del servicio militar. A la bicicleta, de carreras -en aquellos tiempos no se solía- buena y barata, le cambié el sillín y el manillar por unos de paseo más cómodos para lo que la quería. Para trasladarla la instalé sobre la capota de mi Dianne 6 olvidándome por completo de ella; tanto es así que, hasta que no vi la cara de horror del vigilante al final de la rampa del parking de la plaza de Catalunya (lo de la “de” es una catalanada necesaria por ser parte del nombre), no recordé lo que el coche llevaba por sombrero.
Demasiado tarde...
La bicicleta se dobló hundiendo la capota del automóvil.
Un desastre.
Anna esperaba fuera, al pie de la entrada, viendo entre impotente y perpleja toda la película.
Arreglé el coche como pude y llevé la bicicleta al taller donde la habían fabricado para que la arreglaran; pero la anécdota corrió como la pólvora por toda Barcelona y aledaños. De Anna pasó a mis amigos, mi familia, mis compañeros de trabajo y sus familias... a medida que corría se agrandaba en tamaño y comicidad, como si no tuviera la suficiente de buen principio.
Mónica fue de las primeras en enterarse, de ahí que en la siguiente reunión todos me miraran con una sonrisa, hasta que uno de ellos dijo...
- ¿Sabéis lo que le pasó a un tipo al entrar en el parking de la plaza de Catalunya?-
- Nooo-
- Pues...-
Pasábamos tiempos difíciles. Todavía éramos pocos y nos sentíamos muy vulnerables, y nuestras reuniones no siempre terminaban de manera agradable. Había tensión y nos exigíamos unos resultados aún inalcanzables. En estas circunstancias, un momento de distensión y humor siempre era bienvenido.
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Veo que por la red corretean personajes de escritura ligera y culta que se las dan de entendidos en cualquier materia, gracias a su grácil labia, desparpajo y suficiencia dialéctica.
A mi entender dogma de fe es creer en algo sin fundamentos científicos. -Hace poco en Un gato llamaba la atención sobre la curiosa disposición que algunos tienen en despreciar la ciencia-
Ahora está entrando subrepticiamente, no sé con que fin, la moda de considerar como memez el actual calentamiento global, haciendo creer que sólo se trata de un dogma de fe.
Cuando un hombre cae enfermo va al médico, no al cura, como tampoco al curandero o chamán del pueblo; cuando queremos construir una casa contratamos a un arquitecto; si queremos vestirnos bien buscamos el diseñador que mejor se adapta a nuestro estilo... constantemente utilizamos el saber de los profesionales para solucionar nuestros problemas. Sin embargo, ciertos personajillos de dudosa cultura consideran memez toda predicción, por muy bien documentada que esté, que atente a sus costumbres o vicios: el fumador empedernido que dice que el tabaco no produce cáncer, el hipertenso que cree que lo de la sal es un invento, el barcelonés que riega su jardín pensando que los políticos esconden su agua (aunque no lo crean es cierto), y el que dice que los biólogos, ambientalistas, geólogos y meteorólogos se inventan lo del cambio climático. Esos últimos han llegado al extremo de pensar que la ciudadanía ha hecho dogma de fe con ello. Para ellos creer lo que dicen los científicos de la NASA, los que han estudiado la Antártida, Groenlandia, el Ártico, los océanos y sus cambios, los glaciares chilenos y alpinos durante los últimos cincuenta años es tener dogma de fe, y lo que dicen los asesores de imagen de las petroleras y algunos políticos de dudosa capacidad intelectiva es ciencia.
Es alarmante ver que gente aparentemente inteligente cae en la tentación de hacer proselitismo culto de semejante charlatanería.
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Nuestro amigo Paquito ha muerto.
Anteayer nos llamaron, cogimos el coche y volamos a Girona. Amara estuvo con él hasta su último suspiro, arropando a su amigo junto a su compañera; cuidándolo, cogida de su mano, acariciando su mejilla.
Hoy lo hemos enterrado.
Cadaqués ya no será el mismo sin él.
Amara...
Nadie puede imaginarse, ni siquiera sus allegados, la calidad humana de esta mujer.
Mis amigos siempre me han considerado un hombre afortunado por tenerla como compañera.
Amara nunca ha dejado morir a un hombre en soledad. Cuando creía que había llegado su hora avisaba a su familia, si ésta escurría el bulto, algo demasiado humano por otra parte, era ella la que se mantenía a su lado hasta el último momento. No puede aceptar la soledad en este instante de la vida.
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Autor: neogurb
Fecha: 12/05/2008 19:48.
Autor: pau
Fecha: 12/05/2008 20:42.
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Autor: fiorella
Fecha: 12/05/2008 22:13.
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Autor: giovanni
Fecha: 13/05/2008 09:45.
Autor: Luna
Fecha: 13/05/2008 10:07.
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Autor: Susy
Fecha: 14/05/2008 22:42.
Autor: María
Fecha: 15/05/2008 01:52.