
Está claro que los hombres para ser libres o creerse... que para ellos es lo mismo, deben luchar y dejar la piel.
Si mueres eres libre, si no y la consigues también, si no y no la consigues... es un desastre, pero te sientes bien porque lo has intentado.
Y me pregunto, qué importancia tiene vivir bajo una u otra bandera, régimen o Estado. ¿Tanta como para dejar la piel, sacrificar tu futuro y el de los tuyos?
Supongo que todo depende de lo mucho o poco reprimido que debas vivir. Si aun estando bajo un yugo equivocado, puedes o no ser libre en tu interior, hablar de ello, discutirlo con tus vecinos...
Así había comenzado mi comentario en el blog de Javier Auserd. Y seguía... es mi problema. No sé comentar, me enrollo como una persiana.
Me decía Melytta que seguía mis comentarios porque no la dejaban indiferente.
... A medida que pasan los años me horrorizo más y más de la sociedad en la que vivimos, de su cinismo, criminalidad, crueldad...
Dicen que los hombres, cuando van en grupo, banda, enjambre... son capaces de cometer las barbaridades más horrendas. Dicen... ¿Hace falta? Es algo tan evidente... solo hay que repasar nuestra historia, mirar ese video en el que salen unos energúmenos sevillanos pisoteando, pateando a un madrileño; o ese en el que unos policías americanos patean a un hombre en el suelo hasta matarlo; o ese otro en el que aparecen policías catalanes apalizando a una rusa en su cuartelillo, donde se sienten protegidos e inmunes a la ley de los hombres...
Ocurre que los hombres, cuando van en pandilla, dejan de serlo; se convierten en animales, partida de lobos... porque abandonan su conciencia convirtiéndola en colectiva, no responsabilizándose de ella, prefiriendo acusar al cobarde que siguen ciegamente, que necesita sentirse importante aunque solo sea por un momento. Y eso lo podemos extrapolar a los dirigentes, a Bush, Aznar, Hitler y tantos otros. Unos tienen suerte, arrastran mejor y consiguen lo que quieren; otros no pueden y son apartados del poder o desautorizados, o se dan cuenta que, aunque gobiernan, no mandan... Imagino las palabras de Aznar: España está llena de cobardes.
El cabecilla de la banda, antes de apalizar al negro, al moro, al vagabundo... si ve que no lo siguen, que no ha podido convencer... también vuelve su cabeza diciendo como último recurso: no seáis cobardes; o como postrera excusa: sois unos cobardes.
Pero sigo con mi comentario a Userd.
¡Qué fácil es decir: ve y mata en nombre de todos, por todos, por tu mundo y manera de vivir, por tu futuro y el de los tuyos... sin ser tú el que debas hacerlo!
¡Qué fácil es estar a favor de la pena de muerte sin ser el verdugo!
Y me miro. Y sé que en el caso de ser saharaui mataría o moriría, y sé que sería uno de los crueles y despiadados, y que disfrutaría viendo como el enemigo cae, se derrumba, se hunde... porque sé que podría conseguirlo. Y sé que cuando me enseñaran sus restos, debería mirar para otro lado, horrorizado, escandalizado...
Ayer hablaba con un amigo sobre ETA.
- Pena de muerte- decía.
- No seas como ellos-
- Pues cadena perpetua-
Y le conté que la Constitución española, esa que él aprobó sin leer, dice que la cárcel debe servir para reinsertar, no para castigar; y que el problema es que la mayoría de los jueces tampoco se la han leído o no creen en ella; igual que los políticos y los ciudadanos que la aprobaron.
Y me dice que hay gente que nunca se reinsertará. Y le digo que es probable, pero que nosotros no debemos juzgar, que para eso hay profesionales...
Y debo mirar para otro lado, porque de lo contrario se daría cuenta que me río.
- ¿Y a los pederastas, violadores, etc. que matan?-
- A esos también-
- Y a los dirigentes que mandan matar por unos barriles de petróleo, por vender unas cuantas armas, por conseguir los diamantes de Sierra Leona? ¿Y a los jueces que sueltan a los maltratadores habiendo sido avisados que matarán?-
Y ahora calla. Se siente desbordado. Cree en nuestra democracia.
Y no sigo porque también estoy a favor de... porque entendería que mañana saliera un grupo bien organizado que se dedicara a hacer justicia por su cuenta, porque apoyaría con mi simpatía y lo que hiciera falta la ley de Hamurabi con jueces, abogados y fiscales corruptos e indecentes; con asesinos y jerarcas... y me quedaría más ancho que largo.
A las malas serviría de revulsivo.
Hoy me dirán ustedes que no me aclaro.
¿Y quién lo hace?
Somos paradoja, contradicción... nuestra inteligencia sigue un camino y nuestros sentimientos otro.
¿Cuál es el bueno?
¿Podemos hacer que sus caminos coincidan?
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Autor: Espartaco
Fecha: 18/05/2008 07:02.
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Autor: giovanni
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Autor: aspirante
Fecha: 18/05/2008 21:13.
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Autor: carlos martinez
Fecha: 18/05/2008 22:37.
Autor: Pau
Fecha: 18/05/2008 23:51.
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Autor: Hannah
Fecha: 19/05/2008 03:37.