

La pena y la desesperación me convierten en fuego.
Ante mí simula tranquilidad, confianza y lucha; a mis espaldas siento su resignación y dolor.
No hay día que deje de llamarla. Me encandila su voz optimista, suave y tierna; la dadivosa respuesta, el envite de amorosa lujuria que emite su boca.
Hace frío, lo siento en el cuerpo, pero sé que lo llevo en el alma.
He soportado fríos más intensos y ni mi cuerpo ni mi alma se han arrugado por ello.
Ya no puedo controlar mis sentimientos. Soy frágil, me siento muy frágil; tal vez siempre lo fui y nunca me di cuenta.
Una vez más tuve que encerrar mi corazón en el recuerdo, al sentir como se rompía, resquebrajaba, desgajaba... para descubrir por enésima vez que los recuerdos son como estiletes. Unos se clavan en el cerebro, otros en el corazón y el resto en el alma.
Y me río... Punset dice que todo es uno: cerebro, corazón y alma. Y no son lo mismo, aunque estén en el mismo sitio.
Qué derecho tenemos a desafiar la voluntad del compañero, amigo, prójimo. Cómo podemos forzar, obligar, influir, mediatizar a un ser querido.
Es imposible a no ser que nos queramos por encima de él y su libertad. El límite del egoísmo.
"La búsqueda de placer, de la libertad y de la realización de la individualidad, son los únicos motivos de la raza humana, susceptibles de adquirir en nuestra sociedad a través de la obra creativa" (Ferrer i Guardia)
Yo preferiría decir: a través de aprender, de la sabiduría y, por último, de enseñar a saber.
El fuego es bello hasta cuando abrasa el alma y duele.
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Autor: Bo Peep
Fecha: 11/01/2009 16:48.
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Autor: fiorella
Fecha: 23/01/2009 11:58.
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Autor: Alex
Fecha: 29/04/2009 11:54.